Aunque son ya dos meses los que llevo aquí sigo sin acostumbrarme a esta vida, sin notar esta casa como la mía propia, sin ver este pueblo como un hogar, sin ver a su gente como mis vecinos ... sigo sin verlo, sin notarlo, sin sentirlo. Solo pienso en la hora de volver, la hora de volver cada semana, y veo en el horizonte muy muy lejano la llegada del verano que traerá consigo la vuelta final sin retorno.
Antes pensaba que la vida del pueblo, una vida tranquila, apacible, con noches en silencio, sin coches, sin montones de gente de acá para allá, sin estrés ... lo que es la vida en un pueblo pequeño ... creía que yo deseaba eso, que me gustaría una vida así, pero ... me he dado cuenta de que no estoy hecha para esto ... necesito a la gran ciudad, su gente, sus centros comerciales, sus pitidos, sus "joder, ni un puto aparcamiento", el estrés, el agobio, el ruido ... y es que ... lo echo de menos ... tanta tranquilidad me agobia muchísimo ... soy urbanita ... que le vamos a hacer ...






